Un perfil que encaje en la cultura

Cada vez es más relevante: las búsquedas no pueden circunscribirse al ámbito cerrado de una especialidad o de un departamento. La capacidad para adaptarse a una cultura empresarial tiene tanto peso como la trayectoria profesional y la experiencia. Son muchas las compañías que aprecian este aspecto fundamental y coinciden con las que contratan directivos con el máximo éxito.

 

Objetivo: búsqueda de un responsable del departamento jurídico y secretaría del Consejo de una multinacional referente mundial del sector energético.

Proyecto: se busca una persona que encaje en la cultura de la compañía marcadamente multinacional, con muy alto enfoque de trabajo en equipo, multicultural y en un sector muy regulado.

Resultados: se realiza una búsqueda atípica, analizando como prioritaria la adaptación a la cultura de la empresa a la vez que el puesto, que está cubierto con un alto grado de satisfacción desde hace tres años.

 

Las búsquedas de directivos suelen ir acompañadas de un mandato en el que se especifican los requerimientos técnicos de un puesto al que solo un grupo reducido de profesionales puede acceder. Aparte de la preparación y de la trayectoria, los sectores tienden a ser endogámicos y a alimentare a sí mismos de su propio talento, máxime si éstos son regulados.

Hasta aquí hablamos de una búsqueda clásica. Pero hay empresas que van más allá y no solo piensan en los conocimientos teóricos del profesional que buscan sino en valores mucho más exigentes: necesitan una persona que encaje bien en la cultura de la empresa. En este supuesto ya no se trata de una búsqueda clásica sino de un proyecto que exige evaluar la capacidad de adaptación cultural de los candidatos como eje de la necesidad del cliente.

 

Una búsqueda abierta

En este caso exponemos una búsqueda compleja y atípica en el entorno de las multinacionales porque la empresa necesitaba unir a los requerimientos técnicos un peso importante de la parte actitudinal del candidato. La parte clásica de las exigencias se circunscribía a:

  • un responsable de asesoría jurídica en un sector muy regulado que implicaba a priori dominio de la legislación (que finalmente no fue determinante, primando las soft skills).
  • la posición exigía control de legal, compliance y un conocimiento muy avanzado en política corporativa.

 

La propia estructura de la compañía aportaba una complejidad adicional:

  • mucho peso del headquarter, de forma que el Country Manager de España no decidía sobre el fichaje; la elección recaía en el área jurídica y el departamento de RR.HH. corporativo;
  • los procesos son complejos: el puesto requería reporte a la matriz y trabajo continuo con Europa y Estados Unidos así como soporte jurídico al negocio en España;
  • la compañía tenía un elevado nivel de demanda en reportes.

 

Y, además, la organización puso sobre la mesa unas exigencias que complicaban más la elección del perfil:

  • por encima del conocimiento del negocio primaba un marcado perfil internacional;
  • uno de los requisitos indispensables era que la persona encajara culturalmente en un entorno multicultural, multipaís y de trabajo en equipo con el resto de responsables de Europa;
  • dentro de sus políticas de cuota de género se buscaba una directiva que compensase la estructura del equipo directivo.

 

La clave de la búsqueda estuvo en abrir el abanico de profesionales a otros sectores totalmente distintos al negocio de nuestro cliente y primar sobre todo la adaptación cultural de las personas a la experiencia pura y dura. El resultado es que el puesto fue cubierto con una alta satisfacción por ambas partes.

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