Un soplo de aire fresco en la pirámide

Objetivo: una Big Four necesita un profesional que impulse el negocio del área legal.

Proyecto: búsqueda de un profesional de mucho prestigio que encaje en una clásica cultura piramidal como la de las grandes auditoras.

Resultados: el directivo ha encajado perfectamente en la firma desde el inicio de su fichaje, con gran adaptación a la cultura internamente y gran éxito de clientes externamente.

 

Recurrir a un fichaje cuando se necesita un talento que no existe en la compañía es habitual. Pero no en las firmas que funcionan con una estructura de pirámide donde los profesionales se desarrollan desde la base hasta llegar a ser socios de una firma de servicios profesionales. Una búsqueda con una complicación fundamental: la cultura de la organización.

Se llaman “fichajes” igual que en el fútbol (aunque técnicamente son “lateral hirings”) y, de la misma manera, los profesionales que se incorporan a una organización con esta estela son examinados bajo lupa por el “vestuario”. Luego, si la estrella triunfa en una noche estelar y apoya al equipo, las relaciones fluyen y todo encaja.

El símil es muy válido para este caso de búsquedas. Lo cierto es que la cultura de la empresa que quiere contratar a un profesional de talento es siempre una de las principales claves para que tanto la persona que se incorpora como la empresa estén satisfechos con la operación. En puestos críticos esa satisfacción se mide también en términos de negocio y de costes de oportunidad.

El sector legal es complejo en el entorno de las búsquedas y requiere un profundo conocimiento de los despachos en los que trabajan los profesionales con mayor potencial. Pero no es suficiente. Es indispensable también convencer sobre la oportunidad que representa el cambio a una persona que suele estar bien valorada en su compañía y no ha pensado moverse de ella. Muchas veces el cambio depende de las expectativas de carrera profesional en ambas opciones.

 

Una estructura compleja

Si a esa dificultad se añade que la organización de destino es una de las Big Four, las cuatro firmas que dominan el mundo de la auditoría, la búsqueda es aún más compleja. La integración en una cultura piramidal en la que los fichajes no son frecuentes y en la que los profesionales esperan ir escalando posiciones hasta alcanzar el estatus de socio es un importante escollo.

En este caso puede ser el propio vestuario el que platee dificultades a la llegada de una persona que no ha seguido los pasos comunes de los demás.

El puesto en cuestión implica la responsabilidad del desarrollo de la división legal de la firma, una de las áreas de negocio de mayor crecimiento futuro y en el que las Big Four están luchando por posicionarse y conseguir cuota de mercado.

El brazo jurídico de las firmas auditoras está separado entre Legal y Fiscal y requiere un enorme conocimiento técnico pero, sobre todo, un gran prestigio profesional, una trayectoria incuestionable, tanto de cara al mercado como a la integración interna. Ese fue el foco de la búsqueda y también la razón de su éxito.

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