Repensando la cultura organizacional para mejorar el bienestar
En 2024, las bajas laborales por motivos de salud mental, principalmente ansiedad, depresión y burnout, han alcanzado cifras récord. Más del 50% de las ausencias laborales por enfermedad están relacionadas con estos problemas, lo que refleja una realidad alarmante y, al mismo tiempo, una oportunidad evidente para repensar el bienestar en las organizaciones.
El estrés no es heroico
Uno de los grandes problemas que enfrentan las empresas hoy es la normalización del estrés. Se ha construido una narrativa en la que soportar altos niveles de presión y carga de trabajo se percibe como algo positivo, incluso heroico. Esta visión distorsionada anima a las personas a incrementar sus ritmos de trabajo, minimizando el impacto real que esto tiene en su salud física y mental.
Es momento de dejar de glorificar el agotamiento. El verdadero compromiso con el bienestar implica reconocer que la productividad no debe estar reñida con la salud. De hecho, es de sentido común pensar que las personas sanas y equilibradas son más creativas, y están más comprometidas con sus organizaciones.
Sensibilización y compromiso real
La buena noticia es que la sensibilización sobre la importancia de la salud mental en el entorno laboral está creciendo. Cada vez más empresas hablan de bienestar, flexibilidad y desconexión digital. Sin embargo, sin un compromiso real de los puestos ejecutivos y de los mandos intermedios, cualquier iniciativa corre el riesgo de quedarse a un nivel superficial o temporal.
El liderazgo debe dar ejemplo: respetar la desconexión digital, no exigir disponibilidad “instantánea” ante mensajes o correos fuera del horario laboral y promover la flexibilidad horaria, son pasos concretos y necesarios.
Un liderazgo comprometido no solo inspira y motiva a los equipos, sino que también implementa políticas flexibles y promueve el equilibrio entre la vida personal y profesional. La cultura organizacional se transforma desde arriba, y es allí donde debe gestarse el cambio.
En este contexto, es fundamental evitar soluciones prediseñadas y analizar con calma lo que está llevando al estrés en cada entorno organizativo. Cada empresa es diferente y por tanto las soluciones serán diferentes. Solo a partir de este diagnóstico personalizado, cada organización podrá invertir en la solución más adecuada para su caso, logrando así un impacto real y sostenible en el bienestar de sus equipos.
Anna Segarra, directora en Talengo.








